¿Por qué nos mantenemos en relaciones que nos hacen infelices?

En algún momento de nuestras vidas, es posible que nos encontremos en una relación romántica que nos haga infelices, pero aún así elegimos aguantar. ¿Por qué persistir en un romance sin alegría cuando simplemente podríamos romper? Un nuevo estudio ha encontrado una respuesta sorprendente.

¿Qué hace que sea tan difícil romper?

Desafortunadamente, las relaciones románticas felices son muy familiares y, a menudo, el foco de libros, películas y columnas de tías agonizantes.

Pero, ¿por qué a las personas les resulta tan difícil liberarse de situaciones que no les entusiasman tanto?

Una respuesta intuitiva puede ser que la relación se convierta en la "normalidad" de la persona, algo a lo que están acostumbrados y pueden tener miedo de cambiar por lo desconocido de la soltería.

O, tal vez, la pareja infeliz tiene miedo de que, una vez que se separen, no podrán encontrar una pareja mejor y construir una relación más sólida y mejorada. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que la verdadera respuesta puede estar en otra parte.

La investigación fue dirigida por Samantha Joel, quien colabora tanto con la Universidad de Utah en Salt Lake City como con la Universidad Western en Ontario, Canadá.

Los hallazgos de Joel y su equipo, que aparecen en el Revista de personalidad y psicología social, sugieren que la decisión de una persona de permanecer en una relación insatisfactoria puede surgir de un lugar de altruismo, en lugar de uno de egoísmo o inseguridad.

Una razón poco probable para aguantar

Algunas investigaciones existentes han sugerido que a las personas les puede resultar difícil desprenderse de sus parejas que las hacen infelices porque tienen miedo de estar solteras.

Otros estudios señalan que es más probable que las personas permanezcan en una relación si perciben que el esfuerzo que su pareja pone para lograr el éxito coincide con el suyo.

Todas estas motivaciones indican que las personas consideran, ante todo, si la relación satisface sus propias necesidades, o es probable que las satisfaga, en el futuro y en qué medida.

Sin embargo, el estudio actual sugiere que un factor clave en la decisión de una persona de permanecer en una relación infeliz puede ser en realidad un factor altruista.

“Cuando la gente percibía que la pareja estaba muy comprometida con la relación, era menos probable que iniciaran una ruptura”, explica Joel.

"Esto es cierto incluso para las personas que no estaban realmente comprometidas con la relación o que estaban personalmente insatisfechas con la relación", agrega. "Generalmente, no queremos lastimar a nuestros socios y nos preocupamos por lo que quieren".

¿Vale la pena la apuesta?

Entonces, ¿de dónde proviene esta consideración? Joel cree que cuando percibimos que nuestra pareja está completamente comprometida con nuestra relación, aunque nosotros mismos no lo estemos, esto puede llevarnos a proyectar esperanzas para el futuro.

Por lo tanto, una pareja infeliz puede optar por darle una segunda oportunidad a la relación con la esperanza de poder reavivar el romance en algún momento. Sin embargo, esta esperanza bien podría ser infundada.

"Una cosa que no sabemos es qué tan precisas son las percepciones de las personas", dice Joel, y agrega:

“Podría ser que la persona esté sobrestimando cuán comprometida está la otra pareja y cuán dolorosa sería la ruptura”.

Joel señala que si bien existe la posibilidad de que la relación mejore, lo que puede hacer que valga la pena la apuesta, en realidad puede suceder lo contrario, y la vida de la pareja en común puede deteriorarse aún más, prolongando así la agonía.

Además, incluso si la otra pareja es verdaderamente amorosa y comprometida, los investigadores preguntan si alguna vez vale la pena permanecer en una relación cuando tenemos dudas sobre su futuro.

Después de todo, "¿[quién] quiere una pareja que realmente no quiere estar en la relación?" Joel enfatiza.

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