¿Cómo beneficia la generosidad a la salud? El estudio del cerebro arroja luz

Un nuevo estudio sugiere que diferentes tipos de generosidad tienen diferentes efectos en el cerebro y que una forma, en particular, puede reducir el estrés y la ansiedad.

Una nueva investigación muestra que ayudar a los demás puede reducir la actividad en la amígdala, una estructura cerebral pequeña con forma de almendra (que se muestra aquí).

Se sabe que la gente disfruta siendo generosa.

El efecto de "brillo cálido" describe la sensación agradable que obtenemos al ayudar a los demás, y la teoría que lo rodea sugiere que la razón principal detrás de todos los actos de generosidad es simplemente el hecho de que nos hacen sentir bien.

Investigaciones más recientes han profundizado en cómo la generosidad afecta diferentes aspectos de nuestro bienestar.

Uno de esos estudios mostró que la generosidad nos hace más felices, y lo confirmó al resaltar las regiones del cerebro involucradas.

Importa quién ¿ayúdamos? ¿Hace alguna diferencia si elegimos dar dinero a las personas cercanas a nosotros o si lo damos a la caridad? ¿Pueden estas diferentes formas de generosidad mejorar nuestra salud?

Un nuevo estudio, realizado por Tristen K. Inagaki, Ph.D. y Lauren P. Ross, ambos de la Universidad de Pittsburgh en Pensilvania, calificó la primera forma de apoyo como "dirigida" y la última como "no dirigida".

Inagaki y Ross se propusieron investigar los efectos que tenían estas dos formas de apoyo en el cerebro, y publicaron sus hallazgos en la revista. Medicina psicosomática: Revista de medicina bioconductual.

Generosidad y amígdala cerebral

Inagaki y Ross realizaron dos experimentos. En el primero, dieron una tarea a 45 participantes y les dijeron que podían ganar una recompensa monetaria para una persona cercana a ellos que lo necesitara, para una organización benéfica o para ellos mismos.

Después de cada forma de apoyo, los investigadores escanearon los cerebros de los participantes mediante resonancia magnética funcional (fMRI). En el escáner, los voluntarios realizaron una "tarea de caras emocionales", en la que tenían que calificar las emociones en función de las expresiones faciales de las personas.

Como era de esperar, ambas formas de apoyo desencadenaron una mayor actividad en el cuerpo estriado ventral del cerebro, que es un área que anteriormente estaba vinculada al altruismo, y en la llamada área septal. Ambas regiones del cerebro están asociadas con el cuidado de los padres en los mamíferos.

Sin embargo, es importante destacar que el apoyo dirigido también se asoció con una actividad cerebral disminuida en la amígdala. Esta es la estructura cerebral en forma de almendra que procesa las emociones. En circunstancias estresantes, envía "una señal de angustia al hipotálamo", diciéndole al cerebro que entre en modo de lucha o huida.

Se ha observado una mayor activación de la amígdala en la ansiedad, las fobias y el trastorno de estrés postraumático. Dar apoyo no dirigido no se correlacionó de ninguna manera con la actividad en la amígdala.

En el segundo experimento, 382 participantes del estudio informaron por sí mismos sobre sus comportamientos prosociales y de apoyo. De manera similar al primer experimento, los científicos invitaron a los participantes a realizar una tarea de calificación emocional dentro del escáner fMRI.

Una vez más, las personas que dijeron que tenían el hábito de brindar un apoyo más específico mostraron una actividad cerebral reducida en la amígdala, mientras que el apoyo no dirigido no tuvo ningún efecto.

El apoyo dirigido tiene beneficios para la salud "únicos"

Los resultados sugieren que ofrecer apoyo específico puede proporcionar un beneficio de salud único al reducir la ansiedad y el estrés.

"Los seres humanos prosperan gracias a las conexiones sociales y se benefician cuando actúan al servicio del bienestar de los demás", escriben los autores.

Sin embargo, el efecto de la donación dirigida en el área septal junto con la amígdala “sugiere una vía neuronal por la cual la prestación de apoyo influye en última instancia en la salud que es específica de las formas específicas de prestación de apoyo, como dar a personas específicas que sabemos que lo necesitan. "

Inagaki y Ross concluyen:

"Brindar apoyo específico a una persona identificable que lo necesita se asocia de manera única con una actividad reducida de la amígdala, lo que contribuye a comprender cómo y cuándo brindar apoyo puede conducir a la salud".

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