Bloquear esta proteína puede mantener a raya la obesidad y la diabetes

El bloqueo de una proteína en el hígado puede prevenir la obesidad y las enfermedades relacionadas, como la diabetes tipo 2 y el hígado graso, en ratones, según una nueva investigación.

¿Han encontrado los investigadores una nueva forma de prevenir la obesidad y sus afecciones asociadas?

Un estudio realizado por el Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati en Ohio revela que una proteína llamada Argonaute 2 (AGO2) controla cómo se produce y utiliza la energía en el hígado.

Lo hace silenciando el ARN, una molécula que lleva las instrucciones genéticas contenidas en los planos de ADN en el núcleo de la célula a la maquinaria de producción de proteínas de la célula.

Los científicos revelaron que, al silenciar el ARN, AGO2 ralentiza el metabolismo en el hígado y la "capacidad del órgano para procesar una dieta alta en grasas".

Sin embargo, cuando eliminaron AGO2 en el hígado de ratones con una dieta alta en grasas, los ratones no se volvieron obesos y no desarrollaron diabetes tipo 2 ni enfermedad del hígado graso.

La enfermedad del hígado graso, o, más exactamente, la enfermedad del hígado graso no alcohólico, es una afección en la que la grasa se acumula en el hígado. Puede dañar gravemente el órgano, cuya función principal es limpiar y desintoxicar la sangre.

Círculo vicioso en el metabolismo energético alterado

Los hallazgos sugieren que el silenciamiento del ARN por AGO2 vincula dos procesos importantes: el control del suministro de energía y la producción de proteínas dentro de las células.

"Este mecanismo", señalan los investigadores en un artículo publicado recientemente. Comunicaciones de la naturaleza artículo sobre su trabajo, "puede ser el núcleo de un círculo vicioso en el metabolismo energético interrumpido en el hígado obeso".

El equipo identificó AGO2 después de examinar y analizar el comportamiento de los genes y las proteínas asociadas a las que se dirigen en el hígado.

Examinaron el efecto de eliminar proteínas que juegan un papel clave en el metabolismo del hígado en ratones normales y modificados genéticamente que fueron alimentados con dietas altas en grasas.

El autor principal del estudio, Takahisa Nakamura, profesor asistente en el Departamento de Pediatría del Hospital Infantil de Cincinnati, advierte que la ciencia es "todavía básica" y que es demasiado pronto para decir cómo podría traducirse en nuevos tratamientos.

Sin embargo, podría haber implicaciones importantes para el tratamiento de "trastornos metabólicos crónicos como la diabetes, las enfermedades del hígado graso y otras enfermedades asociadas a la obesidad", señala.

Lo que han logrado hasta ahora, sugiere Nakamura, debería ayudarlos a buscar posibles nuevos tratamientos que se dirijan a la obesidad y las enfermedades asociadas al alterar el equilibrio energético en el hígado.

El trabajo adicional involucrará la confirmación de estos hallazgos en "modelos de laboratorio" y el desarrollo de un bloqueador de AGO2 experimental para pruebas clínicas en humanos.

La epidemia de obesidad y el desequilibrio calórico

La obesidad es un problema de salud pública mundial que ha alcanzado proporciones epidémicas. La mayoría de la gente en el mundo vive ahora en países donde cargar demasiado peso es más fatal que tener bajo peso.

El problema ha surgido debido a un desequilibrio calórico; consumimos más, pero quemamos menos, calorías ahora que hace unas décadas.

La principal razón por la que estamos ingiriendo más calorías es porque ha habido un aumento mundial en el consumo de alimentos densos en energía, en particular los que tienen un alto contenido de grasas.

Además, quemamos menos calorías porque nos movemos y nos esforzamos mucho menos que nuestros antepasados; utilizamos cada vez más el transporte motorizado y tenemos trabajos y estilos de vida más sedentarios.

La consecuencia de esto es un aumento de muchas enfermedades relacionadas con la obesidad, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, algunos cánceres e hígado graso.

Los resultados del nuevo estudio sugieren que una forma de abordar esto podría ser alterar el metabolismo en el hígado de las personas, ya que el hígado es un "órgano importante para el consumo de energía".

El estudio se centra en la producción de proteínas en las células, que es uno de los procesos del hígado que necesita mucha energía. Esto representa hasta el 30 por ciento de la energía utilizada en el hígado.

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