Osteoartritis: ¿Puede un antioxidante ofrecer protección?

En una serie reciente de experimentos, los científicos encontraron que un antioxidante específico ayuda a prevenir el daño que causa la osteoartritis al cartílago. Esto también puede tener aplicaciones para trastornos óseos y cerebrales.

La osteoartritis afecta comúnmente a las articulaciones de la rodilla.

La osteoartritis es el tipo de artritis más común y causa dolor y rigidez en las articulaciones a medida que el cartílago se descompone constantemente.

A menudo se la conoce como artritis de "desgaste y rotura", a diferencia de la artritis reumatoide, que es causada por una respuesta inmunitaria.

Los síntomas de la osteoartritis, que suelen afectar las manos, las rodillas, las caderas, los pies y la columna vertebral de una persona, tienden a empeorar con el tiempo.

Los síntomas de hinchazón y sensibilidad en las articulaciones pueden aparecer y desaparecer con el tiempo o, en algunas personas, pueden ser constantes. El grado de gravedad varía mucho de una persona a otra.

Como el trastorno articular más común en los Estados Unidos, la osteoartritis afecta a más de 30 millones de adultos.

Varias intervenciones pueden ayudar a controlar la osteoartritis, incluida la fisioterapia, los medicamentos y la cirugía. Sin embargo, hasta la fecha, nada detiene la progresión de esta enfermedad debilitante.

Todavía no está exactamente claro por qué el cartílago continúa descomponiéndose y qué mecanismos sustentan los cambios.

Los factores de riesgo de la osteoartritis incluyen la edad avanzada y la obesidad, por lo que a medida que la población mundial envejece y pesa más, es probable que la afección se vuelva cada vez más prevalente.

Profundizando en la osteoartritis

Recientemente, investigadores dirigidos por Frederique Cornelis, de KU Leuven en Bélgica, analizaron los cambios celulares involucrados en la osteoartritis y las interacciones entre ciertas proteínas. Sus hallazgos se publican en la revista Medicina traslacional de la ciencia.

Específicamente, el equipo estaba interesado en ANP32A, que es una proteína involucrada en una serie de funciones dentro de las células, incluido el transporte intracelular y la diferenciación celular.

Los investigadores notaron que los niveles de ANP32A eran significativamente más bajos en muestras de tejido de humanos y ratones con osteoartritis. Esto despertó su interés, por lo que, utilizando el perfil de expresión genética, profundizaron un poco más en la función de la proteína.

Utilizaron un modelo de ratón que es incapaz de producir ANP32A, lo que hace que desarrollen osteoartritis y osteopenia o pérdida ósea. También desarrollaron una condición similar a la ataxia cerebelosa, cuyos síntomas incluyen tropiezos y falta de coordinación.

Los autores del estudio resumen sus hallazgos iniciales:

"ANP32A protege contra el desarrollo y la progresión de la osteoartritis al prevenir el estrés oxidativo en el cartílago articular".

Agregar un antioxidante

A continuación, los investigadores probaron los efectos de agregar un antioxidante llamado N-acetilcisteína (NAC) al agua potable.

Descubrieron que la adición de NAC a la dieta de los animales reducía los síntomas de la osteoartritis y el daño al cartílago parecía detenerse. También se redujeron los síntomas de la ataxia cerebelosa.

Para comprender qué mecanismo podría estar detrás de la capacidad de ANP32A para revertir estos síntomas, los investigadores profundizaron un poco más. Descubrieron que ANP32A eleva los niveles de una enzima conocida como ATM, que juega un papel importante en la regulación de las respuestas defensivas celulares contra el estrés oxidativo.

Explican que "el papel protector de ANP32A se puede atribuir a promover la expresión de ATM en el cartílago articular, para preservar el equilibrio redox celular".

En otras palabras, si ANP32A no está presente, hay menos ATM disponible para limpiar los radicales libres que están causando daño al cartílago.

Los autores esperan que comprender el papel de ANP32A y ATM con mayor profundidad podría conducir a intervenciones para una serie de afecciones difíciles de tratar y poco entendidas.

Creen que sus hallazgos "pueden tener implicaciones terapéuticas no solo en los trastornos articulares crónicos, sino también en las enfermedades óseas y neurológicas".

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer; como aclaran los autores, es poco probable que esta interacción molecular sea el único mecanismo implicado en la osteoartritis. En el futuro, el equipo espera investigar otros factores que podrían influir en la producción de ANP32A en el cartílago.

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