Cáncer colorrectal: la pérdida de dos genes puede impulsar la formación de tumores

Una nueva investigación sugiere que la pérdida de dos genes puede impulsar una forma agresiva de cáncer colorrectal y propone una combinación de dos compuestos que pueden detener el crecimiento tumoral.

La expresión reducida de dos genes puede explicar el desarrollo del cáncer de colon.

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS), el cáncer colorrectal es la tercera forma más común de cáncer y la tercera causa principal de muerte por cáncer entre hombres y mujeres en los Estados Unidos.

Hasta el 35 por ciento de los casos de cáncer colorrectal evolucionan a partir de los llamados pólipos serrados. Los pólipos son crecimientos que se encuentran dentro del colon y que pueden convertirse o no en cáncer.

Los cánceres colorrectales que surgen de pólipos serrados a menudo son más difíciles de tratar, por lo que identificar los cánceres de colon serrados en una etapa temprana es crucial para mejorar la perspectiva de una persona.

Nueva investigación, publicada en la revista Inmunidad, sugiere que la pérdida de dos genes específicos genera pólipos dentados. Los hallazgos pueden conducir a nuevos biomarcadores para este tipo de cáncer.

Jorge Moscat, Ph.D., director y profesor del Programa de Redes de Señalización y Metabolismo del Cáncer en el Instituto de Descubrimiento Médico Sanford Burnham Prebys (SBP) en La Jolla, CA, es el autor principal del artículo.

Los hallazgos también arrojan luz sobre por qué las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon. La EII se refiere a afecciones caracterizadas por una inflamación crónica del tracto digestivo, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

En los EE. UU., Aproximadamente 3 millones de personas viven con EII, según estimaciones recientes.

La pérdida de genes es clave en el cáncer de colon serrado

Usando un modelo de ratón, el profesor Moscat y sus colegas encontraron que la pérdida de dos genes hacía que los roedores desarrollaran cáncer colorrectal serrado.

Los dos genes son responsables de codificar la proteína quinasa C lambda / iota y la proteína quinasa C zeta, respectivamente. Un análisis de muestras de tejido humano de cáncer colorrectal serrado también encontró una expresión reducida de estos dos genes.

En los ratones, los científicos también encontraron que la pérdida de los dos genes activó el tejido alrededor del tumor y provocó que una proteína llamada PD-L1 se infiltrara en este tejido. Las células cancerosas a menudo sobreexpresan PD-L1 porque la proteína ayuda a las células a evadir el sistema inmunológico.

A continuación, los investigadores aplicaron un compuesto, llamado inhibidor del receptor de TGF-beta, que desactivó el tejido que rodea al tumor, junto con una sustancia llamada anti-PD-L1 que reactivó el sistema inmunológico.

Este tratamiento combinado encogió los tumores y redujo su número.

El autor principal del estudio comenta los resultados, diciendo: "[E] l modelo de ratón que creamos refleja más de cerca la enfermedad humana, un paso importante que podría ayudar a revelar más conocimientos sobre este cáncer mortal".

“Nuestros hallazgos identifican tanto un tratamiento combinado prometedor para el cáncer colorrectal serrado como posibles biomarcadores que pueden identificar este subtipo de cáncer, los cuales se necesitan con urgencia”.

Prof. Jorge Moscat

“Es muy importante que entendamos cómo se desarrolla el cáncer colorrectal serrado, especialmente porque sabemos que las personas con EII están en riesgo de desarrollar cáncer”, continúa el profesor Moscat.

"Si podemos identificar el mecanismo temprano de iniciación del tumor, podríamos detectar el cáncer temprano en estos pacientes".

EII y cáncer: los resultados pueden explicar el enlace

Los hallazgos pueden ayudar a explicar por qué las personas con EII tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

El profesor Moscat y sus colegas habían descubierto anteriormente que la expresión de uno de los dos genes, la proteína quinasa C lambda / iota, también se reduce en personas que viven con EII.

Pero en el nuevo estudio, los investigadores también descubrieron que la pérdida del segundo gen disminuyó la cantidad de células inmunes CD8 +, lo que condujo al desarrollo de cáncer colorrectal serrado. Los científicos se refieren a esta pérdida de células inmunes como una pérdida de "vigilancia inmunológica".

"Para las personas con EII que ya tienen niveles reducidos de proteína quinasa C lambda / iota, perder la vigilancia inmunológica puede ser la 'última gota' en su línea de defensa contra el cáncer", explica la coautora del estudio Maria Diaz-Meco, Ph.D ., quien también es profesor en el Programa de Redes de Señalización y Metabolismo del Cáncer en SBP.

“Este hallazgo podría ayudar a explicar por qué estas personas tienen un mayor riesgo de cáncer”, continúa el Prof. Díaz-Meco.

“Además, las personas con EII se tratan actualmente con tratamientos inmunosupresores.Debido a que mostramos que la pérdida de la vigilancia inmunológica impulsa el cáncer colorrectal, esto indica que debemos comprender mejor la participación del sistema inmunológico en [la] progresión de la EII al cáncer colorrectal ".

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