¿Por qué el bajo te da ganas de bailar?

Un estudio reciente concluye que las bajas frecuencias en la música ayudan a que nuestro cerebro se sincronice con el ritmo de la canción. En resumen, se trata de los graves.

Una nueva investigación investiga el bajo y el cerebro.

La música es casi universal. Todas las sociedades del mundo tienen música mezclada con su cultura, y la música, inevitablemente, trae danza.

Pero, ¿por qué estamos tan impulsados ​​a mover nuestras extremidades, cabezas y cuerpos al ritmo de sonidos rítmicos?

Una faceta de la música que a menudo va de la mano con el baile es el uso intensivo del bajo.

Ya sea el ritmo de un tambor o el sonido pulsante de un subwoofer, los graves suelen ser un factor determinante en nuestro deseo de movernos al compás de la música.

Un nuevo estudio se propuso investigar la música y el cerebro, y aunque no responde completamente a las preguntas anteriores, brinda una nueva perspectiva sobre la música y la experiencia humana.

Los resultados fueron publicados esta semana en la revista PNAS.

El tono del ritmo

Los científicos, del Instituto MARCS de la Universidad de Western Sydney en Australia, estaban particularmente interesados ​​en la forma en que nuestros cerebros procesan los sonidos de baja frecuencia.

Se cree que estos sonidos son importantes en la necesidad de bailar porque, como explican los autores, "los instrumentos de bajo se utilizan convencionalmente como base rítmica, mientras que los instrumentos de tonos altos llevan el contenido melódico".

Los científicos tocaron los patrones rítmicos de cada participante, ya sea en un tono alto o bajo, y registraron la actividad eléctrica del cerebro de la persona mediante electroencefalografía (EEG). Descubrieron que la actividad cerebral se sincronizaba con la frecuencia del latido.

"Existe una creciente evidencia que apoya la hipótesis de que la sincronización selectiva de grandes grupos de neuronas del cerebro a la frecuencia del latido puede apoyar la percepción y el movimiento al ritmo musical".

Coautora del estudio, Dra. Sylvie Nozaradan

En el estudio actual, sin embargo, encontraron que la música con mucho bajo tenía más éxito en bloquear el cerebro en el ritmo. Las frecuencias más bajas, al parecer, presionan al cerebro para que se sincronice.

Esto ayuda a explicar por qué un sonido con muchos graves podría hacer que las personas se inclinen más a moverse: las frecuencias más bajas, como escriben los autores, aumentan el "bloqueo neuronal selectivo al ritmo".

Los científicos repitieron su experimento usando diferentes volúmenes para asegurarse de que el efecto de graves no se debiera al volumen percibido. También confirmaron que el aumento de la sincronización no se debió a una mayor actividad en la cóclea, la parte del oído interno que recibe información sonora en forma de vibraciones.

¿Cómo influyen los graves en el cerebro?

Los autores teorizan que el efecto de sincronización que tiene el bajo en el cerebro podría deberse a “un mayor reclutamiento de estructuras cerebrales involucradas en la planificación y el control del movimiento”, como el cerebelo y los ganglios basales.

Estos hallazgos brindan un poco de conocimiento sobre la música y la necesidad humana de bailar, pero también existen aplicaciones médicas potenciales. El uso de la capacidad natural del cerebro para seguir un ritmo puede ayudar a tratar una variedad de afecciones. El coautor del estudio, el Dr. Peter Keller, explica.

"La música", dice, "se utiliza cada vez más en la rehabilitación clínica de los trastornos cognitivos y motores causados ​​por el daño cerebral y estos hallazgos, y una mejor comprensión de la relación entre la música y el movimiento podría ayudar a desarrollar tales tratamientos".

Aún queda mucho por aprender sobre la capacidad del cerebro para sincronizarse con la música. Por ejemplo, como explica el Dr. Nozaradan, "Se necesitan investigaciones futuras para aclarar qué redes de áreas del cerebro son responsables de esta sincronización con el ritmo y cómo se desarrolla desde la primera infancia".

Es agradable saber que cuando los graves se activan y te das cuenta de que estás golpeando furiosamente tu pie, puede ser porque las frecuencias bajas han estimulado tu actividad cerebral para sincronizarse con la música. Si nada más, ese es un pensamiento fascinante.

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