Accidente cerebrovascular: ¿Pueden los cambios en el estilo de vida superar el riesgo genético?

Los accidentes cerebrovasculares ocurren cuando una obstrucción restringe el suministro de sangre al cerebro y, por lo tanto, el cerebro no recibe suficiente oxígeno. La estructura genética de una persona y su estilo de vida influyen en el riesgo de accidente cerebrovascular, pero ¿cuál es más importante?

Si está genéticamente predispuesto a sufrir un accidente cerebrovascular, ¿puede compensar ese riesgo?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cada 40 segundos, una persona en los Estados Unidos sufre un derrame cerebral y más de 795,000 personas experimentan este evento cardiovascular cada año.

Hasta ahora, los especialistas han identificado una variedad de factores modificables y no modificables que influyen en el riesgo de accidente cerebrovascular de una persona.

Así, por un lado, una persona puede estar predispuesta a tales eventos cardiovasculares debido a su composición genética. Al mismo tiempo, numerosos factores del estilo de vida, como los hábitos de fumar o beber, el nivel de actividad física y la dieta, también afectan el riesgo de accidente cerebrovascular.

Pero, ¿qué factores son más críticos y en qué medida podemos prevenir un accidente cerebrovascular?

Ahora podemos, finalmente, tener una respuesta a esta pregunta, gracias a un nuevo estudio que especialistas de numerosas instituciones prestigiosas de toda Europa, incluida la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, el Karolinska Institutet en Estocolmo, Suecia, y el Centro Alemán para Enfermedades neurodegenerativas en Bonn, Alemania.

Juntos, los científicos informan sus hallazgos en un artículo de estudio que aparece en El BMJ y cuyo primer autor es Loes Rutten-Jacobs.

Según los autores, los resultados "destacan el potencial de las medidas de estilo de vida para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en poblaciones enteras, incluso en aquellas con alto riesgo genético de accidente cerebrovascular".

¿Qué factores son más importantes?

En el estudio actual, los investigadores analizaron la información genética de 306.473 participantes del Reino Unido, que obtuvieron a través del Biobanco del Reino Unido. Todos los individuos tenían entre 40 y 73 años, sin antecedentes de infarto o ictus.

Los investigadores buscaron 90 variantes genéticas que los científicos saben que están asociadas con el riesgo de accidente cerebrovascular. Además, determinaron si cada participante llevaba un estilo de vida saludable al observar cuatro factores, a saber:

  • si fumaban o no
  • si consumieron o no una dieta rica en pescado, frutas y verduras
  • si tenían un índice de masa corporal (IMC) por debajo de 30, lo que indica que no tenían sobrepeso
  • si hacían ejercicio de forma regular

Durante un período de seguimiento promedio de 7 años, los investigadores luego recopilaron registros hospitalarios y de defunción para descubrir casos de accidente cerebrovascular.

En general, señalaron que en términos de riesgo genético y de estilo de vida, los hombres tendían a estar más predispuestos a sufrir un accidente cerebrovascular que las mujeres.

Además, el riesgo de accidente cerebrovascular fue un 35 por ciento más alto en personas con una alta predisposición genética en comparación con aquellas con una baja predisposición genética, independientemente de sus elecciones de estilo de vida.

Al mismo tiempo, las personas que llevaban una vida poco saludable tenían un 66 por ciento más de riesgo de sufrir un derrame cerebral que aquellas que tomaban decisiones saludables en su estilo de vida. El aumento fue el mismo en todas las categorías de riesgo genético.

Los factores de estilo de vida más críticos que influyeron en el riesgo de accidente cerebrovascular de una persona parecían ser el hábito de fumar y si tenían sobrepeso o no, observaron los autores.

Finalmente, las personas que tenían un alto riesgo genético de accidente cerebrovascular y llevaban una vida poco saludable tenían más del doble de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular en comparación con sus pares que tenían un riesgo genético bajo y tomaban decisiones de estilo de vida saludables.

Como señalan los autores en su artículo:

"La reducción del riesgo asociada con la adherencia a un estilo de vida saludable en el presente estudio fue similar en todos los estratos de riesgo genético, lo que enfatiza el beneficio para poblaciones enteras de adherirse a un estilo de vida saludable, independientemente del riesgo genético".

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