El tiempo de pantalla interrumpe el sueño al restablecer los relojes internos

Investigaciones recientes han descubierto cómo las células sensibles a la luz del ojo pueden restablecer el reloj interno cuando se exponen a la luz.

La luz de nuestros teléfonos inteligentes puede afectar nuestras células de la retina, alterando nuestros ritmos circadianos.

El descubrimiento podría ayudar a explicar por qué la exposición prolongada a la luz que no está sincronizada con el ritmo natural o circadiano de una persona puede interrumpir el sueño y dañar la salud.

Esto puede resultar, por ejemplo, de una exposición prolongada a la luz a altas horas de la noche.

Los investigadores, del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, CA, esperan que sus hallazgos conduzcan a mejoras en el tratamiento del insomnio, el desfase horario, las migrañas y los trastornos del ritmo circadiano.

El equipo ha publicado sus hallazgos en la revista. Informes de celda.

Los científicos han descubierto que los trastornos del ritmo circadiano están relacionados con problemas de salud graves, como el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina, el cáncer, la obesidad y la disfunción cognitiva.

Debido a que usamos fuentes de luz artificiales, nuestros ciclos de sueño y vigilia ya no están atados a patrones de día y noche.

Gracias a las tecnologías portátiles, como los teléfonos inteligentes y las tabletas, las oportunidades de absorberse en el tiempo frente a la pantalla, de día o de noche, nunca han sido mayores.

"Este estilo de vida", dice el autor principal del estudio, el profesor Satchidananda Panda, "causa interrupciones en nuestros ritmos circadianos y tiene consecuencias perjudiciales para la salud".

Ritmo circadiano y sueño

El cuerpo tiene un reloj interno que normalmente sigue un patrón de día y noche de 24 horas. Esto también se conoce como ritmo circadiano o ciclo de sueño-vigilia.

El reloj interno ayuda a regular nuestros sentimientos de vigilia y somnolencia. Sus mecanismos son complejos y obedecen a señales de un área del cerebro que monitorea la luz ambiental.

Cada célula, órgano y tejido del cuerpo depende de este cronometrador. Dormir lo suficiente e irse a dormir en el momento adecuado ayuda a que funcione bien.

Las estimaciones del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) sugieren que entre 50 y 70 millones de personas en los Estados Unidos padecen trastornos del sueño en curso.

El NHLBI también apunta a una encuesta de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en la que entre el 7 y el 19 por ciento de los adultos informaron no dormir o descansar lo suficiente a diario. Además, el 40 por ciento dijo que se quedó dormido involuntariamente durante el día al menos una vez al mes.

Las células sensibles a la luz afectan el reloj del cuerpo

La investigación reciente se centró en un grupo de células de la retina, que es la membrana sensible a la luz que recubre la parte posterior del interior del ojo.

Las células son sensibles a la luz, pero no participan en la transmisión de imágenes al cerebro. En cambio, procesan niveles de luz ambiental para suministrar señales para los mecanismos biológicos.

Una proteína llamada melanopsina en las células les ayuda a procesar la luz ambiental. La exposición prolongada a la luz hace que la proteína se regenere dentro de las células.

La regeneración continua de melanopsina desencadena señales al cerebro que le informan sobre las condiciones de luz ambiental. Luego, el cerebro usa esta información para regular el sueño, el estado de alerta y la conciencia.

Si la regeneración de la melanopsina se prolonga y la luz es brillante, envía una señal que ayuda a restablecer el reloj biológico. Esto bloquea la melatonina, una hormona que regula el sueño.

Mantener la sensibilidad a la exposición prolongada a la luz.

Para explorar este proceso, los investigadores activaron la producción de melanopsina en las células de la retina de los ratones.

Los resultados indican que cuando se mantiene la exposición a la luz, algunas de las células continúan enviando los desencadenantes, mientras que otras pierden sensibilidad.

Investigaciones posteriores mostraron que ciertas proteínas, conocidas como arrestinas, ayudaron a mantener la melanopsina sensible durante la exposición prolongada a la luz.

Las células generadoras de melanopsina en ratones que no tenían ningún tipo de arrestina (beta-arrestina 1 o beta-arrestina 2) perdieron su capacidad para mantener la sensibilidad a la exposición prolongada a la luz.

Los investigadores concluyeron que las células de la retina necesitan ambas arrestinas para ayudarlas a producir melanopsina.

Una proteína "detiene la respuesta", mientras que la otra "ayuda a la proteína melanopsina a recargar su cofactor retiniano sensible a la luz", explica el profesor Panda.

"Cuando estos dos pasos se realizan en rápida sucesión, la celda parece responder continuamente a la luz".

Prof. Satchidananda Panda

Él y su equipo planean descubrir objetivos para tratamientos que contrarresten la alteración del ritmo circadiano, que puede resultar, por ejemplo, de la exposición a la luz artificial.

También esperan usar melanopsina para restablecer el reloj interno del cuerpo, como un posible tratamiento para el insomnio.

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