La dieta cetogénica puede proteger contra el deterioro cognitivo

Las dietas cetogénicas o cetogénicas son bajas en carbohidratos y ricas en grasas, y muchas personas que siguen estos regímenes lo hacen para perder el exceso de peso. Sin embargo, una dieta cetogénica también puede traer otros beneficios. En particular, puede ayudar a mantener el cerebro sano y joven, como parece sugerir una nueva investigación en ratones.

¿Puede una dieta ceto proteger la salud del cerebro y, de ser así, cómo?

Una dieta cetogénica es rica en grasas, baja en carbohidratos y tiene una cantidad adecuada de proteínas.

Este tipo de dieta está destinada a desencadenar la cetosis, que es un proceso metabólico a través del cual el cuerpo descompone las grasas y las proteínas y las transforma en energía, lo que lleva a la pérdida de peso.

Además de desencadenar la pérdida de peso, una dieta cetogénica también puede traer otros beneficios para la salud, como han sugerido estudios recientemente. Por ejemplo, uno de esos estudios argumentó que las dietas cetogénicas podrían ayudar a reducir los efectos secundarios de ciertas terapias contra el cáncer.

Ahora, los investigadores del Centro Sanders-Brown sobre el Envejecimiento de la Universidad de Kentucky en Lexington, KY, están evaluando evidencia que sugiere que las dietas cetogénicas también pueden ayudar a evitar el deterioro cognitivo.

Los científicos realizaron dos estudios, ambos en ratones. Los hallazgos indican que las dietas de tipo ceto pueden proteger la función neurovascular, así como la función metabólica, en general, lo que puede ayudar a los animales a mantener una función cognitiva saludable.

La dieta cetogénica elimina el beta-amiloide

El primer estudio, cuyos resultados aparecen en la revista Informes científicos, analizó los efectos de una dieta cetogénica sobre la función neurovascular, que incluye funciones sensoriales y motoras, así como la circulación.

El equipo trabajó con dos grupos de nueve ratones cada uno, todos de entre 12 y 14 semanas. Los animales recibieron una dieta cetogénica o una dieta regular durante 16 semanas.

Después de este período, los científicos descubrieron que los ratones que habían seguido el régimen ceto no solo habían mejorado el flujo sanguíneo al cerebro, sino también un mejor equilibrio bacteriano en el intestino, así como una menor glucosa en sangre (azúcar) y un peso corporal más bajo.

Además, y lo más importante, la dieta cetogénica también pareció aumentar la eliminación de la proteína beta-amiloide en el cerebro, los "bloques de construcción" que, en el Alzheimer, se adhieren entre sí y forman placas tóxicas que interfieren con la señalización neuronal.

"La integridad neurovascular, incluido el flujo sanguíneo cerebral y la función de la barrera hematoencefálica, juega un papel importante en la capacidad cognitiva", señala el autor del estudio Ai-Ling Lin.

"La ciencia reciente ha sugerido que la integridad neurovascular podría estar regulada por las bacterias en el intestino", agrega, "por lo que nos propusimos ver si la dieta cetogénica mejoraba la función vascular cerebral y reducía el riesgo de neurodegeneración en ratones jóvenes sanos".

"Usar la dieta para mitigar el riesgo" de demencia

“Si bien las modificaciones de la dieta, la dieta cetogénica, en particular, ha demostrado su eficacia en el tratamiento de ciertas enfermedades, decidimos probar ratones jóvenes sanos, utilizando la dieta como una posible medida preventiva”, explica además.

"Estábamos encantados de ver que, de hecho, podríamos utilizar la dieta para mitigar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer".

Aunque no está claro exactamente qué mecanismos ponen en marcha la dieta cetogénica en este contexto, Lin especula que los efectos protectores para el cerebro pueden deberse al hecho de que este régimen esencialmente inhibe un sensor de nutrientes conocido como objetivo mecanicista de la rapamicina (mTOR). .

Investigaciones anteriores han sugerido que la señalización de mTOR tiene un impacto importante en los procesos de envejecimiento y la vida útil de un individuo.

Lin señala además que también es posible apuntar a mTOR a través de la restricción calórica, un régimen dietético que, como su nombre indica, restringe la ingesta de calorías, o mediante la administración de la enzima rapamicina.

"Tremendas implicaciones para los ensayos clínicos"

En el segundo estudio, cuyos hallazgos publicaron en la revista. Fronteras en el envejecimiento de la neurociencia - los investigadores escanearon los cerebros de ratones que recibieron una de tres intervenciones: una dosis de rapamicina, exposición a la dieta cetogénica o restricción calórica simple.

En este caso, los investigadores trabajaron con animales jóvenes y ancianos para comprender los efectos de estas intervenciones en el funcionamiento cognitivo.

“Nuestro trabajo anterior ya demostró el efecto positivo que la rapamicina y la restricción calórica tenían sobre la función neurovascular”, señala Lin, y agrega que: “Especulamos que la neuroimagen podría permitirnos ver esos cambios en el cerebro vivo”.

Los datos de los investigadores indicaron que la restricción calórica podría mejorar el funcionamiento neurovascular y metabólico en ratones envejecidos, protegiendo así su salud cerebral.

Lin señala que en este modelo de ratón la función neurovascular y metabólica parece funcionar mejor que en ratones más jóvenes cuyas dietas no estaban restringidas.

"El laboratorio de Ai-Ling fue el primero en utilizar la neuroimagen para ver estos cambios en un cerebro vivo y el posible vínculo con los cambios en el microbioma intestinal", señala Linda Van Eldik, directora del Centro Sanders-Brown sobre el Envejecimiento.

"Su trabajo tiene tremendas implicaciones para los ensayos clínicos futuros de trastornos neurológicos en poblaciones que envejecen", dice Van Eldik.

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