Cómo una dieta baja en carbohidratos podría afectar la salud intestinal

Una nueva investigación utiliza un "simulador de intestino humano" para estudiar los efectos de dos dietas diferentes en la composición de la microbiota intestinal. Sus hallazgos iluminan los daños de no tener carbohidratos en la dieta.

La dieta que adoptamos tiene efectos complejos sobre nuestros intestinos, la composición bacteriana intestinal y la salud en general.

Recientemente, ha habido mucho debate sobre el papel de los carbohidratos en la dieta.

Por un lado, se ha demostrado que una dieta baja en carbohidratos evita la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.

Se ha sugerido que las dietas bajas en carbohidratos y altas en grasas, como la dieta ceto, que cada vez más personas están adoptando para perder peso, tienen varios beneficios.

Estos van desde mejorar la salud cardiovascular hasta mantener el cerebro sano.

Por otro lado, estudios recientes han sugerido que muy pocos carbohidratos en nuestra dieta pueden aumentar el riesgo de mortalidad, mientras que otros investigadores han desalentado rotundamente a las personas de adoptar dietas bajas en carbohidratos, considerándolas "inseguras".

La mayoría de los estudios en la última categoría son estudios de observación, pero una nueva investigación ayuda a dilucidar los efectos de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas sobre la microbiota intestinal mediante el uso de un intestino artificial.

Los científicos dirigidos por Richard Agans, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Estatal de Wright en Dayton, OH, llevaron a cabo el nuevo estudio.

Sus hallazgos fueron publicados recientemente en la revista Microbiología aplicada y ambiental.

Los beneficios para la salud de comer carbohidratos

Agans y sus colegas diseñaron un intestino artificial, o simulador de intestino humano, cuyo objetivo principal era simular el entorno que se encuentra dentro del colon humano.

Los investigadores utilizaron muestras fecales de donantes para recrear este entorno bacteriano y agregaron nutrientes primero de una dieta occidental equilibrada y luego de una dieta sin carbohidratos ni proteínas hecha exclusivamente de grasas.

Luego, aplicaron una gama de tecnologías de vanguardia para examinar y medir la composición de los metabolitos que resultan de cambiar los nutrientes.

El estudio reveló que cambiar de una dieta equilibrada a una dieta alta en grasas y sin carbohidratos aumentó las cepas de bacterias que metabolizan los ácidos grasos. El interruptor también redujo bacterias como Bacteroides, Clostridium, y Roseburia, que son responsables de degradar proteínas y carbohidratos.

A su vez, esto redujo la producción de ácidos grasos de cadena corta y antioxidantes, que son compuestos químicos que combaten el daño y el envejecimiento del ADN al contrarrestar los efectos nocivos de los radicales libres.

Cuando las bacterias intestinales metabolizan los carbohidratos, dicen los investigadores, liberan ácidos grasos de cadena corta, que tienen efectos positivos para la salud, como la reducción de la inflamación y el riesgo de cáncer de colon.

"Los efectos relativamente beneficiosos y dañinos de las dietas altas en carbohidratos y grasas son tema de muchos estudios y debates", dice el autor correspondiente del estudio, el Dr. Oleg Paliy, profesor asociado de la Facultad de Medicina Boonshoft de la Universidad Estatal de Wright.

Sin embargo, "un aspecto que rara vez se considera en el debate anterior", señalan los autores del estudio, "es cómo la composición de macronutrientes de una dieta afecta el medio ambiente del colon y la microbiota intestinal que reside en esa región".

"Los microbios intestinales median muchos efectos dietéticos sobre la salud humana", agrega el Dr. Paliy. "Allí, la mayoría de estos compuestos son fermentados por bacterias intestinales".

“Esto sucede”, señala, “porque una proporción significativa de carbohidratos, proteínas y grasas de la dieta escapan a la digestión en el intestino delgado y llegan al colon, una sección del intestino que alberga una densa población de microbios”.

El nuevo estudio "mostró que la microbiota intestinal humana puede utilizar los ácidos grasos de la dieta para mantener el crecimiento".

El cambio a una dieta de solo grasas, explican los autores, “condujo a una disminución sustancial en la producción de [ácidos grasos de cadena corta] y antioxidantes en la región colónica del intestino, lo que podría tener consecuencias negativas para la salud del huésped. "

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