¿Pueden los lácteos fermentados protegerte contra las enfermedades cardíacas?

Muchos expertos han debatido el efecto de los lácteos en la salud cardiovascular. Un estudio reciente en Finlandia ha demostrado que consumir un tipo particular de lácteos, a saber, lácteos fermentados, en realidad puede tener un efecto protector contra las enfermedades cardíacas.

¿Cómo afectan los lácteos fermentados, en particular, la salud del corazón?

La enfermedad coronaria (CHD, por sus siglas en inglés) es una afección en la que se restringe el suministro de sangre al corazón, generalmente debido a la acumulación de grasa en las arterias que llevan sangre al músculo cardíaco.

Esta afección puede provocar problemas de salud graves, como dolor de pecho, insuficiencia cardíaca y ataque cardíaco. Algunos de los principales factores de riesgo de cardiopatía coronaria son el tabaquismo, el colesterol alto y la presión arterial alta.

Todavía existe una falta de consenso sobre si consumir productos lácteos es bueno o malo para la salud de una persona. Sin embargo, es importante distinguir entre diferentes tipos de lácteos, que pueden variar en sus efectos sobre la salud física a largo plazo.

Los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad del Este de Finlandia, que tiene campus en Joensuu, Kuopio y Savonlinna, sugieren que consumir productos lácteos fermentados en realidad puede proteger el corazón. Dichos productos incluyen queso, kéfir, yogur, quark y leche agria.

Los hallazgos del equipo, que aparecen en el Revista Británica de Nutrición, indican que los hombres que consumen productos lácteos fermentados tienen un riesgo menor de sufrir una cardiopatía coronaria que los hombres que prefieren los productos lácteos no fermentados.

Lácteos fermentados vinculados a un menor riesgo

Esta investigación fue parte del estudio en curso del factor de riesgo de enfermedad cardíaca isquémica de Kuopio (KIHD). En su proyecto actual, los científicos estudiaron las asociaciones entre la ECC incidente y el consumo de diferentes tipos de productos lácteos.

El equipo analizó los datos de 1.981 hombres de 42 a 60 años que se unieron al estudio KIHD en los años 1984-1989. Ninguno de los participantes tenía cardiopatía coronaria al inicio del estudio y todos proporcionaron detalles sobre sus hábitos alimentarios cuando se unieron al proyecto.

Durante un período de seguimiento promedio de 20 años, los participantes informaron 472 eventos cardiovasculares relacionados con la cardiopatía coronaria incidente.

Para determinar cómo el consumo de productos lácteos podría influir en el riesgo de cardiopatía coronaria de los participantes, los investigadores los dividieron en diferentes grupos según su ingesta dietética de diversos productos lácteos fermentados y no fermentados.

Entre los hombres que consumían productos lácteos fermentados con menos del 3,5 por ciento de contenido de grasa, los del grupo de mayor consumo tenían un 27 por ciento menos de riesgo de enfermedad coronaria en comparación con los de la categoría de consumo más bajo.

Los investigadores también observaron que el producto lácteo fermentado bajo en grasa más consumido era la leche agria, y que comer alimentos lácteos fermentados con alto contenido de grasa, como el queso, no parecía influir en el riesgo de cardiopatía coronaria de una forma u otra.

La leche está vinculada a un mayor riesgo de cardiopatía coronaria

Al mismo tiempo, el equipo descubrió que las personas que consumían una gran cantidad de productos lácteos no fermentados, de los cuales la leche regular tenía el mayor uso, tenían un mayor riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria.

Más específicamente, aquellos que tenían una ingesta muy alta, refiriéndose a un promedio de 0,9 litros de leche por día, eran los más vulnerables a las enfermedades cardíacas.

Sin embargo, no hubo asociación entre el bajo consumo de productos lácteos no fermentados y un mayor riesgo de cardiopatía coronaria.

"Aquí en Finlandia, los hábitos de las personas de consumir diferentes productos lácteos han cambiado en las últimas décadas", señala el coautor del estudio Jyrki Virtanen, y agrega:

"Por ejemplo, el consumo de leche y leche agria ha disminuido, mientras que muchos productos lácteos fermentados, como el yogur, el quark y los quesos, han ganado popularidad".

Aunque los investigadores aún no pueden confirmar los mecanismos subyacentes que posiblemente estén en juego en estas asociaciones, especulan que ciertos compuestos que se forman durante la fermentación de productos derivados de la leche pueden tener un efecto cardiovascular protector.

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